Poco se comenta, poco se discute sobre que para morir sólo se requiere estar vivo.
Salvando la distancia con las obras de ficción en literatura, teatro, cine o cualquier nueva disciplina actual, el número de zombis, muertos vivientes o chupasangres es nulo en la realidad e infinito en la ficción. Y lejos de menguar crece exponencialmente, igual que la población mundial. Y mira que hay jefes de gobierno que se empecinan en reducir la población del vecino, sin regatear el número de bombas que les lanzan.
Pese a eso, oye que no. Que para morir hay que estar vivo.
Y vale, la Iglesia Católica también cree en los muertos vivientes: Lázaro (levántate y anda) y el mismo Cristo (tres días en el hoyo y venga, p'a arriba). Bueno, casi nadie lo sabe, pero en la Biblia hay como mínimo 11 zombis a lo largo de sus páginas (ver Anexo para los detalles). Lo curioso es que la probabilidad de que un católico haya leído la Biblia es menor, que la probabilidad de que un niño palestino sobreviva a un bombardeo israelí.
El mundo se ha estado superpoblando. Ya se han abandonado las políticas de un único hijo, que llevo a cabo China, desde 1979 a 2015; 36 años que no consiguieron detener su crecimiento. Aunque en honor a la verdad, ha conseguido dejar de ser el país más poblado, superada por la India, y eso a pesar del grave problema que tiene con el feticidio femenino (el aborto selectivo por razones de género). Esa tradición de proveer de una Dote a las hijas cuando se casan tiene sus terribles consecuencias.
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| Las ecografías han permitido causar el aborto por ser niña. Por eso baja la proporción de varones por cada 100 niñas: no llegan a nacer. |
La evidencia ha constatado que tras una guerra con gran cantidad de bajas humanas se suele suceder un baby boom que recupera la normal proyección de la población previa a la guerra. O sea, diezmar, masacrar violentamente a cantidades ingentes de población no suele tener resultados consistentes y permanentes en el tiempo.
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| Pirámide de población alemana en 1950, Se aprecian los estragos de la 2ª GM |
Pero ya se está trabajando arduamente en la solución. De hecho, se ha avanzado muchísimo, eso sí de forma soterrada, en secreto. Nuestro país es un clarísimo ejemplo, en breve apreciaremos como la esperanza de vida comienza a reducirse aceleradamente hasta alcanzar niveles similares a los EE. UU. o incluso inferiores.
¿Y cómo es eso? La política sanitaria en las CC. AA. gobernadas por el PP lo facilita: La no reposición del personal médico público y la política de privatización de la sanidad pública, con su consecuente desvío de fondos públicos a las arcas de las empresas privadas está reduciendo, a ojos vista, la calidad de nuestra sanidad. Para verificarlo sólo es necesario repasar la actuación de la presidenta Ida, toda una Condesa de Quirón.
Es simple, un botón de muestra servirá para comprender el mecanismo silencioso y letal. Si se tardan dos años o más en hacer pruebas diagnósticas de un posible cáncer, no hay que ser un genio en matemáticas para saber que la probabilidad de morir, de ese presunto cáncer, aumenta proporcionalmente, a como lo hace el retraso en hacer la prueba. Y vive Dios (ese ser tan aficionado a revivir sus muertos) que lo están aplicando.
Ahora, que entro en esa edad donde la probabilidad de morir comienza a crecer exponencialmente, ya es mala suerte que PPVOX ganen elecciones tras elecciones, destruyendo la sanidad pública mientras incentivan las corridas de toros. Seguramente moriré de alguna enfermedad, mientras me pudro en una lista de espera, para hacerme las pruebas que detectarían dicha enfermedad.
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| Probabilidad de morir en un año en función de la edad. Las próximas gráficas mostraran el último tramo mucho más vertical |
Tengo una mala noticia para los usuarios de la sanidad privada: Cuando se enferma gravemente, las empresas rescinden las pólizas a los 2 o 3 años de contraerlas. Así que todos los enfermos graves acaban operándose (o mueren esperando su turno) en la pública. Lo normal es que estos pacientes de la privada, aprovechando sus contactos e influencias acaben, saltándose la lista de espera para la operación correspondiente. En resumen, este harakiri colectivo, acaba aumentando mi probabilidad de morir mañana.
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| No hay estadísticas del número de pólizas no renovadas por la Cia. de Seguros o por un aumento de la prima anual superior al 20%. Enlace a la noticia del Titular. |
Soy como el gato de Schrödinger, no sé si estoy vivo o muerto hasta que abro la caja, hasta que me despierto cada mañana. En cualquier caso, sea cierto o no lo comentado anteriormente, es cierto que cada día que pasa la probabilidad de morir aumenta... aunque sólo sea porque he estado vivo y ningún zombi o vampiro me ha mordido en toda mi vida.
by PacoMan
Post Scriptum
Igual no me resigno a morir en silencio y pacíficamente. Igual no lo hago, y antes de perder mi capacidad de hacer lo que tenga que hacer: me llevo p'alante unas decenas de indeseables. Algo así como hacer un John Q, a la española.
ANEXO: Los resucitados de la Biblia.
Si se
contabilizan los relatos de resurrecciones individuales e históricas narradas
en el texto bíblico, se identifican 10 episodios o personas individuales
(o 11, si se incluye un pasaje colectivo específico de los Evangelios).
Antiguo Testamento (3 casos)
- El hijo de la viuda de Sarepta: Resucitado por el profeta
Elías (1 Reyes 17:17-24).
- El hijo de la mujer sunamita: Resucitado por el profeta
Eliseo (2 Reyes 4:32-37).
- El hombre en la tumba de
Eliseo: Un
hombre fallecido que volvió a la vida al tocar los huesos de Eliseo (2
Reyes 13:20-21).
Nuevo Testamento — Evangelios (4 casos)
- El hijo de la viuda de Naín: Resucitado por Jesús (Lucas
7:11-17).
- La hija de Jairo: Resucitada por Jesús (Mateo
9:18-26; Marcos 5:21-43; Lucas 8:40-56).
- Lázaro de Betania: Resucitado por Jesús tras
cuatro días en el sepulcro (Juan 11:1-44).
- Jesús de Nazaret: Su propia resurrección al
tercer día (Mateo 28; Marcos 16; Lucas 24; Juan 20).
(Mención
especial/colectiva): En Mateo
27:52-53 se menciona que, tras la muerte de Jesús en la cruz, «muchos
cuerpos de santos que habían dormido se levantaron» y aparecieron en Jerusalén.
Generalmente se considera un evento milagroso colectivo más que un recuento
individual.
Nuevo Testamento — Hechos de los Apóstoles (2 casos)
- Tabita (Dorcas): Resucitada por el apóstol
Pedro en Jope (Hechos 9:36-42).
- Eutico: El joven que cayó desde un
tercer piso durante un discurso de Pablo y fue resucitado por este (Hechos
20:7-12).
Libro del Apocalipsis (1 caso de tinte profético)
- Los Dos Testigos: Personajes proféticos que son
muertos y resucitan al cabo de tres días y medio (Apocalipsis 11:3-12).
En el marco
teológico paulino (1 Corintios 15:20), se suele establecer una
distinción entre la resurrección de Jesús (entendida como definitiva e
incorruptible) y los demás milagros de revivificación corporal, donde las
personas volvieron a la vida terrenal para morir posteriormente.