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lunes, 5 de enero de 2026

El Espejismo de la Tradición Navideña

La Navidad es el espejismo que creó Charles Dickens con su magnífico Cuento de Navidad (A Christmas Carol, 1843), los grandes almacenes engordaron y Disney elevó al pedestal que ocupa hoy: el epítome de la felicidad y bondad humana.



Evidentemente ante este panorama sólo cabe ser un Grinch. Es comprensible el tremendo impacto que el solsticio de invierno tuvo en la humanidad, de ahí que casi todas las culturas y sociedades humanas las celebraran de una u otra forma. Por eso, no es de extrañar que instituciones humanas posteriores se “apropiaran” de ella, dándole el conveniente barniz. Por ejemplo, la Iglesias y ahora el capitalismo en su penúltima evolución: el consumismo.

Harto de enviar y recibir la típica felicitación navideña, el epítome del cuñadismo. Me he puesto manos a la obra. Año a año la reutilizaré… como hace el resto de la humanidad: Reciclando falsas buenas intenciones, afectos de atrezo y felicidad impostada, per sécula seculórum.

Aquí os dejo mi perene felicitación navideña:




El Espejismo de la Tradición

España: ese país donde celebramos el cambio de año de forma "tradicional", como se ha hecho toda la vida. ¿O tal vez no?


Ea, un poco de perspectiva:

 

1. Las uvas y la suerte: Comer las doce uvas empezó como una broma de unos madrileños en 1895 y no se instauró de forma masiva hasta 1909 (por un excedente de cosecha en Alicante). La Lotería de Navidad es algo más "vieja": empezó en 1812, el año de la Pepa.





2. El baile del calendario: En 1582, con el paso del calendario Juliano al Gregoriano, nuestra realidad cambió por completo:

* El año pasó a acabar el 31 de diciembre (hasta entonces lo hacía en marzo).



* Empezamos a contar los años como "Anno Domini" (año del Señor). Antes de eso, en la Península nos regíamos por la Era Hispánica, contando desde el 38 a.C. ¡Vivíamos con 38 años de adelanto respecto al resto del mundo!

 


3. La solidez del tiempo: España, como unidad, empieza a existir tras la caída de Granada en 1492. Nuestras tradiciones "más arraigadas" tienen apenas 533 años. Como curiosidad, el Al-Ándalus (la Hispania musulmana) duró bastante más: del 711 al 1492.

 

Al final, lo que creemos eterno es solo un suspiro en la historia. Ni el calendario fue siempre el mismo, ni las uvas estuvieron siempre ahí, ni nosotros somos más que un parpadeo.

 

Sic transit gloria mundi.

 

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año nuevo!